Proponen endurecer pictogramas en cajetillas
En México, los pictogramas que aparecen en las cajetillas tienen poco impacto en la reducción del tabaquismo entre los universitarios, porque “una rata o unos dientes amarillos no les dice nada del daño que causa la adicción”, consideró la investigadora de la UNAM Guadalupe Ponciano Rodríguez.
Mencionó que para los jóvenes esas imágenes de advertencia son menos agresivas si se les compara con la publicidad que produce la industria tabacalera para atraer a ese sector de la población.
De hecho, el director de la Oficina Nacional para el Control del Tabaco, Justino Regalado Pineda, desestimó la influencia de los pictogramas en la disminución del consumo de cigarros, porque “no buscan que la gente deje de fumar, sólo son advertencias sanitarias para informar sobre los riesgos que puede haber”.
Aclaró que “el objetivo de los pictogramas no es disminuir la prevalencia del consumo”, porque las imágenes que desde 2011 traen las cajetillas de cigarros en nuestro país son únicamente advertencias como las que incluyen las etiquetas de cualquier otro producto.
En contraparte, Ponciano Rodríguez afirmó que las imágenes que advierten el riesgo de fumar sí tendrían que desalentar el consumo, pero son ambiguas y de bajo impacto, por lo que es probable que pasen inadvertidas para los universitarios.
“Para que sea un buen pictograma debe ser una imagen que al verla te desaliente a fumar. Debe hablar por sí misma y no llevar esa leyenda de que el tabaco puede causar cáncer, porque realmente esa frase no surte efecto”, aseveró Ponciano.
Recordó que los primeros pictogramas, como el de la rata, fueron criticados porque no decían nada por sí mismos, aunque los que salieron después sí causan repulsión.
Dijo que en la actualidad no hay una medición de la efectividad de los pictogramas para reducir el consumo, porque es muy prematuro tener esa evaluación, lo importante “es que se trata de una buena medida y que se debe intensificar, para evaluar cuáles imágenes sí tienen o no efectividad”, concluyó.
Los argumentos que se usan en las campañas de prevención para los adultos sobre las enfermedades que puede causar el tabaquismo no funcionan en los jóvenes y por ello se requiere focalizar acciones preventivas ligadas a situaciones cotidianas de sus actividades.

